15 de octubre de 2008

HA NACIDO EL MESÍAS... EN OCTUBRE

Al igual que hace más de dos milenios, el domingo pasado nació el Mesías. Sí, como lo estás leyendo, en pleno mes de octubre. Es cierto que la Navidad aún queda lejos. Ni siquiera la televisión nos ha embriagado de dulces aromas, ni apetitosos mantecados; no hay luces extras en las calles y el frío está por llegar. A pesar de todo, para una familia de Cádiz ha nacido el Salvador. Para ellos ha llegado la Navidad, pero no cualquier Navidad. Y es que ellos son los protagonistas de su propia historia navideña. Ya sé que lo importante de las historias es el fin -¡que hasta justifica los medios!- pero hay que decir que esta familia no se ha esmerado mucho en los detalles pues el bebé no se llama Jesús, sino Javier como su padre. Y la mamá... por supuesto que no se llama María. Su nombre es Soledad. Tampoco ha sido el Espíritu Santo el encargado de la concepción, sino la Genética. Y el desplazamiento hasta el lugar del alumbramiento seguro que no ha sido a pie, a diferencia de aquel paseo por tierras de Israel. No me equivoco cuando digo que en los detalles no han estado muy finos porque de Nazaret, nanai. Ellos han salido de "Cai" y han cambiado el monte Tabor y el lago Tiberiades, por la playa de La Caleta y el río Guadalete. El paso por Jerusalén parece que se lo han trabajado un poquito y lo han modificado por Jeréz, por aquello del comienzo con jota. Lo de hacer parada en un pozo frecuentado por peregrinos tampoco estaba en los planes: una tostaita con aceite al pasar por El Cuervo. Seguro que ha sido así. Y para ir rematando el viaje, en Los Palacios han visto la ciudad de Bait Sahur, y Sevilla... no podía ser otra que Belén. Sin embargo, lo de la posada sí que lo han hecho bien: el Hospital Virgen del Rocío.



Nazaret-Belén o lo que es lo mismo, Cádiz-Sevilla

En esta posada "tan hospitalaria" el arropamiento de la mula y el buey ha sido interpretado magistralmente por el personal de enfermería, celadores... y por supuesto, por los médicos. Ellos también deben aparecer en el cartel anunciador de esta historia con letras grandes y doradas, ya que tan maravillosamente han domésticado y cuidado a esa paloma de nombre Genética, cuyo "espíritu manso" han utilizado en la concepción, previo diagnóstico genético preimplantatorio.
Pero vamos a lo importante, Javier no nace sólo para alegría de su familia, sino también para redimir a su hermano Andrés de una enfermedad que lleva padeciendo durante los 6 años que tiene. Eso, ahora Javier no lo sabe, pero seguro que nota la luz que él mismo ha traido al mundo particular de su familia. Si Dios, la genética y la medicina quieren, Javier verá cómo su hermano Andrés se asoma a su cuna con los ojos vidriosos y un dulce sonrisa pintada sobre unos labios que murmuran dos palabras: gracias, hermano. Por su parte, los papás, gracias a ese espíritu manso y dominado por el hombre llamado genética, están llevando la hermandad entre hermanos hasta los más preciados y preciosos límites.
Ojalá el ombliguito del Mesías, el Salvador, El Elegido -de esta familia-, sirva no ya para salvar el mundo, sino para salvar a su hermano y terminar con el sufrimiento de sus padres que ya es mucho.

Feliz Navidad -en octubre- para la familia Mariscal Puerta.

Entrada relacionada: El elegido

3 comentarios:

Germán García dijo...

Me ha encantado el relato y cómo has ido comparando Cádiz con la tierra de Nazaret.
¡Qué final más hermoso!¿verdad?

Anónimo dijo...

Muy bueno tío, tienes madera de escritor y las metáforas que has hecho son geniales. Te ha impactado tela la noticia del Elegido eh? jejejeje. Un saludo.

El Excomulgado

El aguador dijo...

Me alegra el que os haya gustado. Sí, Germán, esta vez el final sí es feliz.
Excomulgado: ¿se nota que me ha impactado la noticia? La verdad es que de vez en cuando se escucha que la muerte de alguien ha dado vida a una o varias personas (por los transplantes). En esta ocasión, la vida ha dado vida. Esto es lo que me ha gustado ;)